La consulta filosófica es una nueva práctica en la que, a través de un diálogo mayéutico facilitado por un filósofo profesional, el consultante puede ir revisando y, en su caso, cuestionando los postulados de su propia filosofía de vida. El propósito es que el consultante descubra sus propias verdades y la finalidad, la autonomía y la congruencia personal del consultante, es decir, su autenticidad. La tarea del filósofo: la de facilitar este camino de autoindagación y autoconocimiento.
jueves, 31 de marzo de 2016
Café filosófico de Marzo: un verdadero goce
Comparto con todos vosotros algunos apuntes de la celebración de nuestro Café filosófico de Marzo.
Las primeras preguntas que me surgían de camino al Mercado de la Tía Ni, tenían que ver con el número de asistentes. Era domingo de Semana Santa y eso no sabía cómo podría afectar a la convocatoria (algunas personas me habían comunicado su imposibilidad de asistir). Pero me encanta (sobre todo cuando el resultado me agrada) que la vida me demuestre, una y otra vez, que las cosas fluyen de un modo que no siempre podemos prever o controlar.
Muchas gracias a la veintena de personas que os acercasteis el pasado domingo al Mercado de la Tía Ni y que compartisteis de un modo tan generoso vuestras experiencias y vuestras reflexiones acerca de Las Emociones (el tema que nos había convocado). Gracias por hacer posible una tarde de domingo diferente entre amigos y por contribuir al diálogo filosófico que se generó. Quedaron abiertas muchas preguntas, seguramente más de las que se contestaron. Pero eso, siempre es una buena señal en filosofía.
A todas las personas de Vigo, Nigrán, Sabarís, Gondomar... Gracias por dejar constancia una vez más de que la filosofía sigue viva más allá de los ámbitos en los que últimamente había quedado relegada y por demostrar que su inquietud aún nos mueve.
Eramos muchos y muchas las ganas de participar y compartir. Y uno de los primeros tema que surgió fue el de la diferencia entre el mundo de las emociones en los animales y en los seres humanos:
- Hay una diferencia, tanto cualitativa como cuantitativa en el modo de sentirlas y de vivirlas, dijimos.
- Quizás no sea tan grande la diferencia, compartimos también...
- Nosotros controlamos más las emociones, los animales no las controlan... (todo un tema...)
Pero, ¿Qué son las emociones?
- Nosotros somos emociones;
- son una cualidad del ser humano;
- son un estado de plenitud;
- son oxígeno;
- forman parte del latido continuo de la vida;
- todo es emoción...
En cada uno una experiencia distinta, para cada uno un concepto diferente.
Entre los seres humanos también hay diferencias, compartimos. Por ejemplo, ¿Tiene emociones un psicópata?
- La psicopatología es una disfunción de las emociones... (un asunto demasiado complejo para nuestro diálogo; merecería un intercambio profundo y amplio)
Y pasamos a un tema que no podía dejar de salir a la luz: La relación razón/emoción:
¿Podemos controlar nuestras emociones?
- No están relacionadas: sentimos cosas que no queremos sentir y no lo podemos manejar con la razón
- La emoción es incontrolable
- La razón puede controlar la emoción
- A través del trabajo personal yo puedo elegir mis emociones.
Controlables, incontrolables, las puedo elegir...
De nuevo, distintas experiencias, distintas interpretaciones, diferentes comprensiones.
Entonces, ¿Cómo podemos manejar nuestras emociones?
- Primero hay que reconocerlas y después vivirlas
- Lo que sentimos tiene que ver con la historia de cada uno
- El problema está en que juzgamos las emociones y las clasificamos en "buenas" o "malas"
- Nuestro instinto nos hace huir del dolor y nos negamos a vivir las emociones que juzgamos como "negativas".
- Es distinto manejar las emociones, controlar las emociones y reprimir las emociones.
- Reprimir las emociones puede llevarnos a la enfermedad.
Pero, en realidad, entonces ¿Para qué nos sirven las emociones?
- Como camino de crecimiento personal
- Como motor en la vida: las que me mueven en un sentido u otro.
...
Y nuestro último planteamiento surgió a propósito de la educación emocional:
- No existe
- Es insuficiente
- Está avanzando...
- Pero yo me pregunto: y ... ¿quiénes van a ser los educadores? (Como diría un argentino: Flor de pregunta, sí señor)
Esto es sólo un brevísimo apunte de algunos de los temas que salieron a la luz. La riqueza de las experiencias, el respeto y la escucha sostuvieron las dos horas de nuestro encuentro, un encuentro estimulante, íntimo y plural (hombres, mujeres, jóvenes, no tan jóvenes, solteros, casados, divorciados, padres, futuros padres, trabajadores, jubilados, estudiantes...). Fue un diálogo amistoso, respetuoso y muy muy interesante y entrañable.
Las ganas de compartir eran tantas que no encontré el momento para aportar algunas de las notas y pequeños textos de filosofía que había seleccionado a propósito de nuestro tema. Pero, otra vez será... Los protagonistas siempre sois vosotros.
Os esperamos el último domingo de abril para seguir haciendo que la filosofía siga viva, a través de la práctica de la reflexión, el diálogo, el pensamiento crítico, el autoconocimiento y las preguntas que nos conciernen a todos como seres humanos.
Nieves, gracias por posibilitar este espacio y por tu enorme generosidad. El chocolate, de chuparse los dedos, como siempre. Qué sería del Val Miñor sin ti... Te queremos
martes, 22 de marzo de 2016
¿Cuáles son las reglas de tu juego de vida?
¿LA VIDA UN JUEGO?
Esta tarde,
leyendo la página web de Ran Lahav
(un reconocido filósofo práctico),
me encontré con una reflexión tan clara y lúcida que me he visto tentada a
reproducirla de forma comentada y sintética para que pueda llegar a todos los
lectores de esta revista.
Ran Lahav
intenta hacernos comprender, utilizando la analogía del juego, la facilidad que
tenemos los seres humanos para identificarnos con distintos juegos: familiares,
sociales, psicológicos, religiosos o intelectuales.
Aunque estos juegos nos sirven para alcanzar ciertos objetivos, el peligro de jugarlos de forma
inconsciente durante un largo periodo de tiempo, estaría en la limitación a
la que someten nuestra vida, en vivir en
la estrechez de la caverna que configuramos a partir de sus reglas y normas,
sin siquiera tener conciencia de la
realidad que hay fuera de ella.
Cuando jugamos un juego y nos sumergimos en
él, dice Ran Lahav, vivimos como si
durante ese tiempo, la realidad del
juego fuera nuestra realidad. Nos identificamos a tal punto con sus reglas,
normas y objetivos que olvidamos por momentos la realidad más amplia de
nuestras vidas, aunque mantengamos una leve consciencia de su existencia. Ran
Lahav ejemplifica esta idea con una partida de ajedrez en la que mis figuras son
las blancas:
Cuando estoy absorto en el juego, ellas son
el centro de mis esperanzas, de mis pensamientos, de mis arrepentimientos, de
mis alegrías. Cuando tu reina negra se come a mi alfil blanco, siento un dolor
muy real. Las acciones de las piezas blancas son mis acciones. Yo me muevo a
través de ellas, me vengo, ataco, triunfo, vivo. Porque yo soy ellas. Durante
la duración del juego, los 64 cuadrados negros y blancos son mi mundo.
En este sentido, jugar un juego,
dice Ran Lahav, se parece a ver una película o leer una novela. Si logro
identificarme completamente con sus personajes, “me como las uñas cuando atacan al héroe y suspiro aliviado cuando es
rescatado. Me identifico con el protagonista, con sus preocupaciones, temores y
esperanzas.”
El asombroso
poder de los juegos, advierte R.L., proviene de la capacidad de
identificarme con reglas imaginarias y objetivos imaginarios como si fuesen
reales. Nos identificamos con
situaciones ficticias y sacamos a la realidad "real" fuera de nuestra conciencia.
Los juegos tienen reglas que limitan el comportamiento de los jugadores.
Por ejemplo, si juego al fútbol no podré tocar la pelota con la mano, pero si
juego al baloncesto no podré tocarla con el pie. Al igual que en los juegos,
señala Ran Lahav, nuestra vida también está movida por reglas, como las que
rigen nuestro mundo físico, psicológico y social.
En la medida en la que me
identifico con determinada forma de ser, objetivos que alcanzar o cualidades
que desarrollar, mi vida pasa a desenvolverse en función de esas pautas del
juego que me he o, en el peor de los casos, me han impuesto (mis
condicionamientos externos). Si juego a “ser atractivo/a”, por ejemplo, gran
parte de las acciones de mi vida se ajustarán a todas aquellas normas y reglas
que vengan impuestas por el juego de “ser atractivo”. Pasaría lo mismo con el
juego de “hacerme rico”, “ser filo-sofo”, o cualquier otro juego con el que nos
hayamos identificado.
El
problema, señala R. Lahav, es que a
partir de ese momento, los estándares de mi vida estarán limitados por las
normas autoimpuestas de mi juego y mi vida se verá automáticamente restringida
a ellos. Jugar juegos, dice Ran L., es
confinarme a mí mismo a una realidad imaginaria muy estrecha.
Del
mismo modo que hay juegos de mesa y juegos al aire libre, también hay juegos
personales y sociales, incluso juegos de pensamiento, señala nuestro filósofo
práctico, como “soy existencialista”, “soy materialista”, “soy progresista”,
etc.
Si entro a los juegos sin darme cuenta, si me pierdo
en ellos por largos períodos de tiempo, entonces, advierte Ran
Lahav, no vivo plenamente mi vida.
Somos asombrosamente "buenos" en
perdernos en reglas y objetivos ficticios, continúa explicando Ran Lahav, y
nos muestra algunos ejemplos: los niños
israelíes aprenden rápidamente las reglas de la identidad israelí y los niños
árabes aprenden rápidamente las reglas de la identidad árabe. Los
americanos aclaman a sus equipos de basquet, los italianos aclaman a su equipo
de fútbol italiano. El pobre campesino africano sueña con su campo lleno de
árboles de plátano, mientras que el filósofo americano sueña con volverse
famoso (¡famoso entre otros intelectuales!)
Somos muy buenos en restringir nuestros
pensamientos, nuestras emociones, aspiraciones y comportamiento a un ámbito muy
limitado de la realidad humana.
A pesar de todos estos peligros, parece
que no todo parece perdido. Pues, tal y como lo expresa el propio Lahav:
El jugador de
ajedrez tiene una vaga conciencia de que está jugando, y esa realidad es más
amplia que el tablero de ajedrez. Una señora adinerada en una fiesta de alta
sociedad puede actuar y sentir de acuerdo a las normas sociales y sin embargo
algo en el fondo de su mente le puede estar susurrando que está actuando.
No estoy totalmente encarcelado en mis
juegos. Incluso cuando me veo forzado a jugar las
reglas de mi sociedad y de mi psicología, no necesito identificarme plenamente
con éstas y restringir mi existencia a ellas. Incluso cuando me encuentro a mí
mismo controlado por mis hábitos u obsesiones o temores, puedo darme cuenta de
que mi realidad es mucho más grande que estos juegos.
La psicología
moderna ha desarrollado modos de ayudar a la gente a darse cuenta de sus juegos
psicológicos ("patrones emocionales","defensas",
"represiones", etc.) y de ir más allá de ellos. Pero esta tarea, por
más importante que pueda ser, todavía sigue siendo muy limitada. Porque ir más allá de los juegos
psicológicos no es todavía ir más allá de una prisión más fundamental
todavía, esto es, la prisión
conceptual - los juegos de nuestro entendimiento: las reglas y objetivos
que seguimos construyendo las coordenadas básicas de nuestro mundo.
Y el propio R. Lahav se cuestiona:
¿Es posible acaso que lleguemos a ser conscientes de estos juegos más
fundamentales o de ir más allá de nuestra concepción normal de la realidad?
¿Existe alguna manera de trascender nuestros modos usuales de comprensión, que
son los que forman nuestro mundo?
Esto sería una tremenda tarea. Es difícil
pensar en una aspiración más ambiciosa. Y sin embargo, me parece que no es del
todo imposible. Por supuesto como ser humano no puedo ser libre de todo tipo de
ataduras. No puedo deshacerme de todos
mis patrones cognoscitivos y culturales. Pero el punto es que no necesito identificarme con ellos. No necesito
limitar mi conciencia a determinados juegos intelectuales. Puedo
"escuchar" a una conciencia más amplia de una realidad más grande.
Puedo contemplar más allá de mis limitaciones.
Si esto es
realmente posible, si puedo ser más
grande que mis juegos y puedo estar
en contacto con un ámbito más amplio de la existencia humana, entonces esto parece ser una tarea apropiada para la
filo-sofía. Porque, para usar las imágenes de Platón, el objetivo del filó-sofo es salir de la estrecha caverna hacia un
mundo más amplio.
Café filosófico Marzo 2016
La Semana Santa NO interrumpe el Café filosófico de Marzo, en el que esta vez, abordaremos el tema de Las emociones
La afirmación "razón y emoción son dos mundos aparte", ¿es verdadera? Algunos filósofos de la antigua Grecia vislumbraron su interdependencia. En nuestro próximo encuentro (en el Mercado de la Tía Ni, Julián Valverde, 36 Sabarís, Galicia), haremos una pequeña introducción, tras la que dialogaremos sobre el tema de las emociones.
¿Qué son las emociones?
¿Para qué nos sirven?
¿Podemos manejarlas? ¿Cómo?
¿Para qué nos sirven?
Éstas y otras preguntas nos servirán de guía para el diálogo del próximo domingo 27 de marzo en el Café filosófico que tendrá lugar en el Mercado de la Tía Ni.
Recuerda que la entrada es libre y que no es necesario tener conocimientos teóricos de filosofía para participar.
Habrá café, chocolate caliente y bizcocho artesano. Te esperamos. Promete ser emocionante...
jueves, 17 de marzo de 2016
Resumen Café filosófico Febrero 2016
He tardado más que de costumbre en publicar el resumen de
nuestro último Café filosófico. La contrapartida es que anticiparé en él ya, el tema de la próxima convocatoria, la cual se celebrará el próximo domingo 27 de Marzo (en Julián Valverde, 36, Sabarís, Val Miñor - Galicia)
Como de costumbre, la sala del Mercado de la Tía Ni, nos
esperaba cálida y acogedora. Todo estaba preparado y dispuesto para recibirnos.
Mientras dábamos la bienvenida a todos los que iban llegando, nos servíamos chocolate caliente, bizcocho artesano y unas
rosquillas riquísimas.
El tema del encuentro rezaba así: La construcción de nuestra
identidad
Y, ya que el tema iba de identidad… ¿Por qué no comenzar por
presentarnos?
Y comenzaron las distintas voces:
- - “Como se
trata de no identificarse, pues mejor no definirse de ninguna manera”
- - “Yo soy panteísta. No estamos tan separados como nuestros sentidos nos muestran. Mi
identidad se construye”.
- - “Yo estoy en
proceso de reconstrucción. Te defines por tu trabajo y, cuando te retiras
todo un mundo desaparece. Ahora busco otros intereses y otra forma de
relacionarme. A veces, quiero hablar de quién era y ya no soy, pero… Parte de tu
identidad son tu trabajo y tus relaciones de trabajo. Cuando abandonas esas
relaciones te tienes que reconstruir. La gente ya no te ve como eras y no te
trata como antes”.
- - “El mundo
del trabajo es un gran come-hombres, un
gran digestor”.
- - “El
pasado no existe, ni siquiera como argumento”
- - “La
identidad sirve hasta una edad determinada. Depende de cada persona”
- - “La
identidad depende de quién te está mirando”.
- - “La identidad se va haciendo desde que nacemos. Hay cosas que nos marcan más. En
mi caso fue la pesca la que me ha hecho salir de mundo urbano y me ha
enriquecido en muchos sentidos. Esto permanece y está mucho más presente. En mi
esquela me gustaría que pusiera: Pescador
a mosca. Las amistades también conforman tu identidad.
- - “Es un
sueño. El descanso sería perder la
identidad”.
- - “Es algo
que me plantearé el último día: “¿Qué fui?
Hay valores permanentes al margen de tu trabajo. No me quiero aprisionar
en una identidad. La identidad, ¿la marca uno o se la marcan a uno?
- - He sido maestra. En este momento de mi vida me
siento más cerca del arte: la pintura, la escultura…
Y continuamos, y
al continuar, surgieron de forma
espontánea las primeras preguntas:
- - ¿Cuál es
la identidad cierta, en realidad?, ¿la que ves tú?, ¿la que ven los demás?
- - Tenemos
una identidad, otra cosa es el personaje que representamos. La identidad es muy
profunda.
- - La
identidad incluye nuestros personajes. Nos dicen lo que debemos ser desde
pequeños. La mayoría nos lo creemos y respondemos a eso. Pero nos podemos desidentificar de nuestros personajes. Comenzamos
viendo los roles que no queremos ser y
empieza la separación entre mis roles y lo que soy.
- - Nuestra
percepción es limitada, viene determinada por nuestra capacidad perceptiva.
-
Pero, ¿Hay algo independiente de nuestra relación
con los demás? La relación con los otros nos sirve para reconocernos.
- - Hay
distintas facetas que construyen nuestra identidad: la profesional, la
personal , la de nuestro mundo de relaciones…
- - Podemos
poner el foco en nosotros e intentar bucear e intuir nuestra identidad profunda.
- - Hay un
mundo simbólico. Los libros, el
arte, la poesía, son elementos que nos acompañan y que han sido útiles para
expresar cosas que no se pueden expresar
de ninguna otra manera.
- - La
identidad es lo que nos separa de la unidad del conjunto. Veo una imagen en
relación a otras imágenes. Creamos
nuestra identidad para diferenciarnos. Cada uno tiene un yo. ¿Pero quién es el
que se pregunta?
- - El medio
condiciona mi identidad. Me voy creando una identidad. Pero, en algún momento, me
puedo preguntar ¿Por qué he venido haciendo todo eso?, ¿Ahora qué soy?
- - Si
estamos solos, ¿Perdemos nuestra identidad?. Ser humano es ser en relación.
- - ¿Y quién
se da cuenta de ese patrón? Darse cuenta es el comienzo. Preguntarse si
somos roles. Se produce en varios pasos:
Tomar conciencia, conciliarse con esos demonios que no quieres ser y
perdonarse.
-
Repetimos patrones. La impronta de nuestros
padres es muy importante en la construcción de nuestra identidad.
-
Hay un núcleo duro.
-
En la forma de ser hay una parte que viene
impresa genéticamente. Hay un peso
genético en la construcción de nuestra identidad. El núcleo más íntimo de tu
identidad, tu forma de ser más genuina viene dada por la herencia.
Termino, destacando la
capacidad de preguntarse, el interés por conocernos y el "miedo" como impedimento
de nuestra búsqueda.
Siempre me impresiona la riqueza,
la honestidad y la pluralidad de las voces de nuestros encuentros.
Y como se trata de un diálogo filosófico,
rescato, por último, algunos de los cuestionamientos, ideas y experiencias que compartimos en forma
de preguntas, abiertas a todos a fin de que podamos continuar nuestra labor de indagación y
práctica filosófica en nuestras vidas:
¿Se trata de tener una identidad o se trata de no identificarse?
¿Somos nuestros personajes (yo
superficial)? O ¿Tenemos una identidad profunda (yo profundo ) que va más allá de los roles que desempeñamos?
Nuestra identidad, ¿nos une o nos separa?
¿Son fiables nuestras percepciones sensoriales como mecanismo de
indagación acerca de quiénes somos?
¿Qué tipo de lenguaje expresa mejor nuestra identidad: el narrativo, el artístico, el
poético, el metafórico, el paradójico…?
¿Cómo me deshago de un personaje que no me gusta? ¿Cómo dejo de repetir
un patrón?
Gracias a todos los que seguís
haciendo posible el disfrute de estos encuentros de práctica filosófica.
No lo olvidéis, nos volvemos a encontrar el 27 de Marzo de
2016.
Nos convocará el tema de LAS EMOCIONES. Aventuro que será... emocionante
¡No te lo pierdas!
sábado, 27 de febrero de 2016
Convocatoria Café Filosófico Febrero 2016
El domingo 28 de febrero nos volvemos a dar cita en el Mercado de la Tía Ni (Sabarís). Disfruta de una cálida tarde de domingo entre amigos y comparte con nosotros tu visión y tus experiencias. Acércate y comparte una taza de café (¡o de chocolate!) con nosotros.
domingo, 14 de febrero de 2016
Por muy rápido que corras
Tus límites son tu búsqueda
Por muy rápido que corras
tu sombra no solo te sigue siempre
sino que, a veces, ¡Se te adelanta!
Solo el pleno sol sobre la vertical
te reduce la sombra.
¡Pero esa sombra también
te hace un servicio!
te reduce la sombra.
¡Pero esa sombra también
te hace un servicio!
Lo que te duele, te bendice.
La oscuridad es tu candela.
Tus límites son tu búsqueda (Rumi)
La oscuridad es tu candela.
Tus límites son tu búsqueda (Rumi)
Cada uno de los acontecimientos que vivimos, cada experiencia, cada conflicto, cada deseo, cada decisión, cada emoción puede servirnos para entrenar nuestra práctica filosófica y avanzar en el camino del autoconocimiento.
¿Cómo? Preguntándonos acerca de lo que experimentamos y respondiéndonos con la mayor honestidad posible.
Imaginemos una situación que de forma repetida en mi vida “me saca de mis casillas”, es decir me lleve a reaccionar de una forma desproporcionada (cada uno puede hacer el ejercicio con una situación que le resulte familiar).
Por ejemplo: Si mi hijo, mayor de edad, me dice que quiere dejar los estudios, o estudiar algo con lo que yo no estoy de acuerdo, puede pasar que, de inmediato y de forma reactiva, mi personaje furibundo se apodere de mí por completo. Si esto ocurre, el personaje, actuando a través de mí, dominará mi reacción de modo inconsciente y automático: convertido ahora en actor, y absolutamente identificado con el personaje iracundo que se ha adueñado de mí, dramatizaré una escena que puede adoptar diversas formas y que todos podemos imaginar.
Pero, la situación de nuestro ejemplo (u otra semejante) la podemos interpretar de distintos modos. Veamos tres formas básicas:
- Pensando que este nuevo problema en mi vida es el causante de mi intranquilidad, en la forma que ésta adopte: enfado, ira… Es decir, interpretando que es el acontecimiento externo el que genera mi sufrimiento.
- Culpando a mi hijo, o a su forma de ser, de mi infelicidad, de mi falta de paz o de mi sufrimiento. De nuevo, interpretando que es el otro el que causa en mí infelicidad, intranquilidad, ira…
- Preguntándome acerca de lo que hay detrás de mi sobrerreacción; es decir, cuestionándome qué hay mío en juego en el hecho de que mi hijo tome un camino que a mí no me parece adecuado, seguro, exitoso… Es decir, haciéndome cargo de mis emociones y de las creencias que las sustentan sin proyectar mis temores, mis dudas, mi desconfianza, o mi propia infelicidad en el otro (en este caso, sobre mi hijo).
Dependiendo de mi modo de interpretar la situación en el ejemplo que estamos examinando, mis respuestas podrían tender:
- A intentar modificar la situación o simplemente a instalarme en la queja, sintiéndome impotente y enojado con el mundo y con los demás. Entonces podrían aparecer algunas creencias como, “esto que ocurre es terrible”,“no es justo que …”, etc.
- A querer cambiar a mi hijo y controlar sus decisiones para que se ajusten a lo que yo considero que es mejor para él (y para mi tranquilidad). Las creencias, en este caso, podrían ser del tipo “debería ser más sensato”, “no tiene ni idea de lo que es la vida”, “debería poner los pies sobre la tierra”, “se va a estrellar”…
- A hacerme cargo de mis representaciones sobre esa situación y cuestionarlas, es decir: a mirar detenidamente las emociones que esa situación genera en mí, y a cuestionarme las creencias que están implícitas en mi reacción desproporcionada, como por ejemplo, “yo sé lo que es mejor para mi hijo (sé cuál es el bien del otro)”, “sería terrible que tomara un camino equivocado”, etc.
En resumen, si opto por proyectar fuera la causa de mi infelicidad, intentaré, de algún modo, controlar bien el acontecimiento externo (la situación), bien a los demás para que yo me pueda sentir en paz. Pero, probablemente, no conseguiré lo que deseo, pues el exterior se resistirá, de alguna manera, a ser “corregido” para que encaje en la forma concreta que yo considero que es la correcta. Si sucede algo así, entonces convertiré la oportunidad que me ofrece el desafío inicial (mirar qué señala esta situación que vivo acerca de mí mismo) en un conflicto al que agregaré tensión y sufrimiento.Pero si opto por examinar el fondo de lo que siento ante lo que acontece, tendré la posibilidad de iluminar alguna de mis sombras y de revisar alguna de las creencias limitadas que están operando en mí. Y mi búsquedacontinuará.
“Lo que en verdad nos espanta y desalienta no son los acontecimientos exteriores por sí mismos, sino la manera en que pensamos acerca de ellos. No son las cosas lo que nos trastorna, sino nuestra interpretación de su significado” (Epicteto)
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Carmen Zanetti Dueñas
Carmen Zanetti es Counselor (Consultora psicológica) especializada con un Postgrado en Desarrollo Personal y Licenciada en Filosofía. Trabaja en consultas -presenciales y online- de Counseling y Asesoramiento filosófico y actualmente modera un Ciclo de Cafés filosóficos en Galicia (Val Miñor) También imparte cursos y talleres sobre Counseling, Escucha y Filosofía para la vida www.carmenzanetti.es
www.tomarselavidaconfilosofia.blogspot.com.es
jueves, 4 de febrero de 2016
La melodía de nuestro último Café filosófico
El origen de nuestras creencias
Este fue el tema que nos reunió el pasado domingo 31 de enero a todos aquellos que nos sentimos convocados a encontrarnos y dialogar entre amigos en el Mercado de la Tía Ni. Y estas fueron algunas de las ideas que compartimos acerca de un tema tan interesante y tan actual como el de nuestras creencias.
Comenzamos leyendo un pequeño texto de Inmanuel Kant de su libro Respuesta a la pregunta: ¿qué es la ilustración?
"La ilustración es la salida del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento, sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es culpable de esa minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él sin la guía de otro. Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la ilustración."
Y leímos también un texto de Anguttara Nikaya:
"No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia".
Comenzamos nuestro diálogo y surgieron sus primeras voces:
Todos estuvimos de acuerdo en asentir a la idea de que durante las primeras etapas de nuestro desarrollo, la influencia de nuestro entorno familiar, educacional, cultural, social y religioso es determinante en cuanto a la conformación de nuestras creencias.
Y llegó la primera pregunta:
¿Son imborrables nuestras creencias más arraigadas?
"El hombre es lo que es en los primeros años de su vida"
"La infancia es la patria del hombre"
"La infancia es muy condicionante"
Y una voz sugirió:
"¡Eso también es una creencia!"
(Me entusiasma escuchar la variedad de notas que tejen la música de nuestros diálogos)
Y, entonces, fuimos a parar a otro cuestionamiento que nos hacía retrotraernos un poco más: ¿Venimos al mundo como una "tabula rasa" (Locke) o nuestra herencia biológica lleva impresas ya algunas de esas ideas a las que asentimos?
"Hay creencias atávicas"
"Hay teorías que sugieren que heredamos algunos patrones de las generaciones que nos preceden"
Entonces, nos deslizamos hacia el cuestionamiento de las creencias que absorbemos de nuestro entorno (familiar, mediático...):
"Hay un momento en el que ya no somos tan influenciables y comenzamos a deshacernos de algunas de nuestras creencias"
"Algunas de las creencias que sostenemos nos limitan"
"Son muletillas que nos sirven durante un tiempo"
"En verdad, no vivimos la realidad, sino una valoración de ella"
"En ocasiones, situaciones límite nos hacen cambiar de forma radical nuestras creencias"
Más tarde, intentamos movernos un poco más allá, ¿Tenemos la capacidad de desembarazaros de ellas realmente?
"Podemos pero requiere mucho trabajo personal"
"A veces, buscamos ayuda justamente para poder modificar algunas de las creencias que están limitando nuestra vida"
"No hace falta pedir ayuda. Un amigo puede servirte"
E intentamos recalar en esta idea preguntándonos acerca de ella:
¿Cualquiera puede facilitar el cuestionamiento y la comprensión en el otro? ¿Se puede facilitar que otro vea con claridad algo que tú mismo no has visto previamente?
"Sí. Aunque algo sea difícil llevarlo a cabo en mi propia vida puedo verlo con claridad en la vida del otro cuando me lo plantea y ayudarle con mis respuestas"
Sin duda un tema al que volver y revisar detenidamente.
Y retomamos. Parecía claro, entonces, que muchas de las ideas que asumimos provienen del exterior: de nuestro contexto social y cultural. Aunque constatamos que la influencia no era la misma en todos los niños. El asentimiento interno a esas creencias que proviene del exterior ejerce una influencia variable:
"Yo también crecí en una familia religiosa pero nunca me creí lo que me decían acerca de eso. Sin embargo creí otras ideas fantásticas que no tenían que ver con lo religioso hasta que me di cuenta de que no podía encontrar ninguna evidencia que las confirmara".
Más adelante, remamos un poco, cómo no, por el mar de las creencias políticas:
"Asentimos a lugares comunes sin intentar comprender:
Los unos son unos fanáticos, los de derechas unos corruptos, los de izquierdas no sé qué cosa...
Pero no nos sentamos a dialogar en el intento de comprender el origen que hay detrás de esas ideas, no nos preguntamos cómo los otros han llegado ahí, por qué creen lo que creen y nos negamos el encuentro con ellos, con los que piensan distinto, con las miradas "erradas".
"En el fondo, detrás de nuestras creencias hay siempre un interés"
"Cuando una ideología tiene éxito es porque beneficia a muchos"
-"Necesitamos creencias para orientar nuestra acción"
-"Eso es lo que nos pasa en realidad, creamos un ego y lo vamos cambiando por otro en una sucesión de egos hasta su disolución"
-"En todo caso, es preciso diferenciar entre las creencias que simplemente pensamos y aquellas de las que tenemos una confirmación por alguna experiencia, y que llamamos certeza".
-"No podemos vivir cuestionando todo, en una incertidumbre permanente"
-"O sí. Al menos como posibilidad lo podríamos contemplar"
Esa sería la postura de los escépticos ¿no?: Como no podemos tener ninguna certeza, suspendo todo juicio acerca de la realidad.
- Pero... no se puede vivir así.
- ¿O sí?. ESO TAMBIÉN ES UNA CREENCIA...
Un diálogo inconcluso que generó un encuentro de amigos que se hacen preguntas y que compusieron una melodía coral de voces distintas entonando y ensayando la música de la filosofía.
Gracias Nieves por el café y el riquísimo chocolate que preparaste para nosotros. Gracias por crear siempre una sala nueva para cada uno de nuestros encuentros. No saber cómo estará dispuesto todo ese día para nosotros, si las sillas sobrarán o faltarán cómo habrás articulado los muebles, cómo estará dispuesta la mesa de la merienda, qué colores pintarán las mesas de la sala... Es un privilegio contar con este espacio que nos acoge con tanto cariño cada mes.
Gracias a todos. A los incondicionales y también a los que os animásteis por primera vez. No olvidéis que nos reunimos de nuevo el 28 de Febrero.
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